Este espacio pretende compartir inquietudes, pensamientos y reflexiones desde la interioridad de alguien que cree sentirse acompañado continuamente por otro alguien.
Catastrofistas
Los estímulos externos conllevan a otros de carácter interno que retroalimentan los anteriores. Cuando se hablaba de “brotes verdes” desde ámbitos políticos, se pretendía minimizar las consecuencias de unos datos reales negativos, esa actitud deslegitimaba cualquier acción drástica o necesaria para afrontar la realidad. Actualmente la acción política fomenta la tremendización apoyándose en datos reales, pero cometiendo en sentido inverso la misma política equivocada. Se maximiza y magnifica la situación global distorsionando las respuestas o soluciones. Ante la falta de referencias validas de apoyo social la visión de túnel oscuro genera pensamientos colectivos e individuales cognitivamente negativos. Nuevamente se aprovecha este drama social para obtener rendimientos clasistas, aumentan las diferencias sociales y disminuyen las oportunidades académicas, sanitarias, culturales y laborales.
La sobre-generalización del problema del déficit, acusando a éste del problema mayor, implica sobredimensionar las energías financieras e intelectuales a afrontar su reducción. Sin embargo, la sociedad está endeudada al 60% de sus ingresos, cuando el estado lo está al 8%. Sin abandonar la agricultura, el turismo y la pesca, el país debe incrementar sustancialmente las partidas económicas hacia el desarrollo científico, la investigación, las energías renovables y la diversificación industrial. Sin mirar a Europa, solo en la península se puede comprobar la diferencia entre zonas regionales en nivel de paro, Andalucía 30%, país vasco 12%.
La polarización y potenciación de lo negativo respecto a las salidas, fomenta el ahorro y la desinversión. Emocionalmente se está arraigando la mesura, la austeridad y la negatividad. En vez de potenciar la solidaridad, disminuir la presión fiscal, aumentar la cobertura social y modificar estructuralmente el desarrollo de la economía, lo que se hace es paralizar las oportunidades y desheredar las ilusiones.
La sensación que me trasmiten las conversaciones diarias con decenas de personas que trato; es de una “pérdida de enemigo”. La gente no sabe contra qué luchar, su desorientación dramática se alimenta en una ambientación negativa sin enemigo determinado. Si el parado, el pensionista, el estudiante, el trabajador que ve mermado sus derechos, el empresario que cierra por falta de ventas…, no conocen al enemigo: ¿contra qué luchan?… El desanimo retrae y comprime las iniciativas, las respuestas se niegan. Y todo esto ocurre, porque quienes han hecho posible está bancarrota, se han ido de rositas, nadie ha sido responsable, todo ocurrió porque un alud cayó de repente sobre las finanzas y el ladrillo, pero no fue nadie,… un alud.
Recién nacida.
Con fecha de caducidad. Él, con bata blanca, nos miró cogidos fuertemente de la mano. Veintinueve calendarios y una recién nacida. Sospechas de una caducidad cercana… las confirmo. Dejamos de hablar del presente, y casi nada del futuro. La emoción y la angustia se tornaron en espera. Sola ella, solo ella nos evade. Solo en ella pensamos, solo de ella hablamos. Solo por ella lloramos.
Dos invitaciones ineludibles
Como donante de sangre me acaba de llegar el aviso, está vez urgente, para ir a donar sangre. Lo hago regularmente cada cuatro meses, el calendario sobre el despacho así me lo recuerda. Parece que la crisis ha desmotivado también a los donantes y el número de extracciones se ha reducido enormemente. Me conocen en el hospital por el circo que se monta al acudir. Nunca una predisposición psicológica auto-inducida motiva efectos físicos tan reales que hacen perder el conocimiento al ver sangre. Me alzan los pies, me dan una botellita de agua, me abren la ventana, están pendientes del pálido color que alcanzo a los seis minutos de comenzar. Es un modo, como otro cualquiera, de llamar la atención y recibir afecto.
La segunda invitación me llego a punto de comenzar a releer “Mi planta naranja-lima”, la célebre novela de José Mauro Vasconcelos. Un amigo montañero me llamó para subir el sábado a uno de los picos cercanos, de una altitud aproximada de 1500 metros. Será un buen día; con nieve, frio, buenas vistas, aire puro, y una inmejorable compañía. No pude negarme, le indique a la secretaria que siga al pie de la letra los consejos de mi amigo, gafas de esquiar, nueces, ropa de abrigo, un bocadillo, agua, chocolate… Será la cumbre más alta que jamás he subido, debo acudir con buen ánimo, claro que iré con un poco menos de sangre.
CEOE
José Luis Feito, presidente de la Comisión de Política Economía y Financiera de la CEOE por lo visto hace leña del árbol caído. Al afirmar que ningún parado debería denegar una oferta de trabajo, aunque ésta fuese en Laponia. En vez de asumir su corresponsabilidad con la sociedad y denunciar el fraude fiscal de algunos de sus compañeros, la ingeniería financiera para evitar pagar impuestos, la devolución de las subvenciones y ayudas al sector financiero y a las empresas… solo con esto el estado acabaría en superávit. Nada de eso supone una carga de irresponsabilidad sobre los hombros del estado. Pero si es capaz de criminalizar insinuantemente a los 5.640.000 parados que no quieren trabajar, porque lo que se les ofrece es indigno para su formación profesional. Le parece lógico que una oferta, sea la que sea, debe ser aceptada solo por estar cobrando un derecho ganado con sudor y dedicación durante años. ¿Debe un Ingeniero superior aceptar limpiar oficinas de cuatro a ocho de la tarde, ser vigilante de discoteca de noche…? Sinceramente discrepo profundamente de usted.
¿Es un error? ¿Es una intencionada provocación? ¿Es una irresponsable implicación política? Legítimamente todo empresario y más sus asociaciones, deben velar por la reducción de impuestos, la flexibilidad horaria, la reducción de costes, el aumento de beneficios, la mejora de normativas que permita agilizar la organización de las empresas, su competitividad, su proyección internacional, etc. ¿Pueden hacer eso sin perjudicar a las personas que deben llevar a cabo el desarrollo de sus factorías?
¿Debe estar obligado un empresario a contratar al primer parado que busque empleo aunque su formación no sea la idónea? Por ejemplo: Un empleador debe contratar a un carnicero como jefe de producción de una línea de robótica? Si lo lógico y obvio es que no. ¿por qué un ingeniero superior en robótica debe entrar como carnicero? Diga la verdad, al menos es fácilmente identificable, contratar a personas bien formadas y preparadas por sueldos no acordes a su profesionalidad.
Hace menos de cinco años, numerosos empresarios me solicitaban personal preparado. No los tenía, era imposible encontrar mecánicos, electricistas, albañiles… Utilizar a los profesionales y menospreciadles dejara el mercado laboral sin ellos, huirán a otros países, que han practicado esta política y ahora los necesitan, países que están animando a repetir el error a los periféricos. Laponia tiene unas condiciones salariales y sociales de envidia. Con declaraciones de este tipo difícilmente podemos cambiar el sistema productivo del país, estamos animando a que los profesionales cualificados busquen fuera lo que aquí se les niega.
Me ha indignado, con lo que está cayendo, que un responsable no mida sus declaraciones demagógicas. El estado está formando a miles de personas que nutren las empresas del país. ¿Deberían ser las empresas las que les formen? Estoy pensando en el carnicero… obligar al empleador que le contrate, sea en el puesto que sea, y le de la formación de empresariales, electricista…. O sin ir más lejos, debería cargar el estado los costes de los trabajadores despedidos sobre el empresario que no ha sabido gestionar correctamente su empresa respecto a la de sus competidoras. Podría estar jugando a la demagogia largamente.
El bolígrafo Parker
Fui en el tren de larga distancia dirección a Valencia, en el Alvia de Renfe, distendido: leyendo, oyendo música, escribiendo en el portátil. Tengo la costumbre de comprar tres periódicos, leer las noticias concretas del lugar que me toca visitar unos días, es como tener el hilo conductor de la actualidad de quienes serán mis interlocutores. Mi vecina de asiento era una ilustre profesional de herboristería y dietética, su olor a incienso y su conversación medicinal fueron muy gratos.
Entretenido con el aleccionamiento de los técnicos del metro de la Generalitat Valenciana; al unisonó habían coincidido, sin fisuras, en postularse por el error humano exculpando otras sospechosas circunstancias. Después me centré en los violentos enfrentamientos y las detenciones de menores y abuelos que protestaban por los recortes en educación. Estando en esta impregnación informativa, una azafata nos entrega una carta de menús y bebidas. La verdad es que me entró cierto pudor, dentro de la mochila llevaba mi bocadillo de tortilla de patata y una hermosísima naranja.
A la par, al otro lado del pasillo, tenía a un enorme y obeso señor con un traje gris metalizado. Se estaba comiendo una ensalada. En ese instante se le atraganto una aceituna. La joven mujer que le acompañaba gritó desesperadamente. Otro hombre, con barba y un traje también de Armani, enseguida se abalanzo sobre el bolsillo del atragantado, cogiéndole el bolígrafo Parker Vector de acabado en resina roja y negra, alzó la punta dejando caer el capuchón. El instante era intensamente interesante, ni la dietista ni yo pestañeábamos para no perdernos ninguna secuencia.
La secretaria gritaba aún más intentando evitar la traqueotomía, el gordo empresario se ahogaba enrojecido, la mano con el bolígrafo caía perfectamente direccionada, pero el compañero de la joven mujer se movía sin parar. Un error en la punzada seccionó la aorta, la presión contenida expandió terriblemente el líquido en rededor. Me recordó, salvando la indecente e inadmisible comparación, cuando de niño veía a mi tío Manuel clavando el cuchillo al gorrino y éste no dejaba de chillar. Murió a los pocos minutos.
Lo que en apariencia fue casual, el empresario había despedido a su salvador apenas hacia una semana. Éste, al acudir a la oficina de empleo, le ofrecieron un puesto de trabajo de inmediato, evitando pagarle el paro en el nivel máximo de la escala. Se saltaron, sin querer, la preferencia de los 5.540.000 parados que le precedían en la lista, dos tercios sin ingresos de ningún tipo. El barbudo, desde hacía 19 años, había sido su director de producción, despedido sin indemnización por disminución de beneficios durante tres trimestres seguidos.
… … … le habían ofrecido un empleo de jardinero en “Laponia”… … no le gusto.
Perro ladrador
Siempre se decía que el perro ladrador era poco mordedor. A todas luces se puede decir que las movilizaciones de los desacreditados sindicatos han sido escasas y titubeantes. Casi seis millones de parados, cientos de empresas echando la persiana, pensionistas a duras penas llegando a pagar el gas o la luz, trabajadores sufriendo la abdicación de sus contratos, cumplimentando la recisión ilimitada de sus derechos. Da la impresión que la espera, expectante y calculada, está alimentando la ira. Hay una paciencia finita y limitada, el silencio debería preocupar a la clase política, a los banqueros y a los empresarios poderosos… pero no solo a ellos.
Los pobres eran colectivos excluidos, no organizados, reducidos y separados, problemas controlables con dotaciones policiales locales o provinciales. Pero este enorme drama colectivo afecta no solo a los parados y marginados, también a los trabajadores y pensionistas, a la clase baja y a los burgueses.
Si las condiciones laborales y sociales siguen empeorando, la brecha sigue creciendo entre los que tienen y no. Los que gozaban del “estado del bienestar” ven frustradas sus idolatrados deseos… … … y sigue el silencio… y sigue el silencio… algo esta incubándose peligrosamente. Si las protestas son descartadas por ineficaces, si los argumentos son pisoteados o descalificados sin piedad, si los agentes sociales son incapaces de velar por los desfavorecidos, si… va ser muy difícil mantener la cohesión y paz social, la pregunta es: ¿qué le queda a los ciudadanos que han depositado su confianza en un protector que le defrauda y engaña? Los indignados son la señal clara de un sentir menospreciado e insatisfecho. Grecia arde, Londres ardió,…
Europa está en entredicho, los estados están en entredicho. Islandia ha logrado, por ser pequeño: la dimisión de los políticos, la persecución de los banqueros y financieros responsables, el cambio de la constitución, el rechazo por referéndum de responsabilidades colectivas, achacables a la mala gestión de personas concretas… Son pequeños, pero eficaces. Cabe pensar que los grandes no pueden tomar decisiones, son lentos, carecen de referencias locales, se despreocupan de la microeconomía…
Existen motivos claros para el estallido social, incluyo la violencia controlada y también la incontrolada. Los grupos ideológicos preparan sus bases incendiarias, mientras, los agentes políticos y sociales son incapaces de responder con eficacia. El hartazgo y el drama ya no es individual ni focalizado, cada vez es más global. Un silencio que debería preocupar más que una protesta organizada.
En la silla anticuada
Sobre la mesa. Un niño ensangrentado yace semidesnudo. Su deformada cara está siendo iluminada por los destellos del sol, penetran por la ventana sin cristales. A su izquierda, sentado en una silla señorial y anticuada, un hombre trajeado observa. Es un cadáver extraído entre los escombros del bombardeo. El paciente observador sostiene entre las manos, desde hace once meses, un arma cargada. El niño se llama Homs, en la próxima primavera cumpliría un año.
… … Al anochecer se oye un disparo… … entran preocupados dos médicos, uno es chino… el otro es ruso… El trajeado hombre aún se mueve en el suelo.
“Obscenity” de Bruce LaBruce
La exposición del controvertido realizador cinematográfico y fotógrafo en la Fresh Gallery de Madrid, hubiera pasado desapercibida para alguien como yo, si quienes protestan aturdidos religiosamente politizados, no aullaran tanto. La controversia y protesta, perfectamente justificada y respetable, contra la exposición fotográfica, es un plus que la calculada provocación exitosamente ha logrado generar. Un repaso por el itinerario de este director, sus trabajos; escenas, opiniones y fotos marcan un estilo cargado de imágenes provocadoras, críticas contradictorias respecto a la moralidad predominante.
Fotos con una excesiva y sobresaliente aparición del sexo y la religión. Combinaciones siempre litigiosas y de eco publicitario. Pero también de apariciones grotescas, sangrientas, excéntricas, homosexuales. Jugueteos con el fetichismo como forma de creencia, y del voyerismo utilizando la cámara como objeto de trasmisión de la deleitación o contemplación de actos sexuales.
En una sociedad adulta, culturalmente plural y capaz de extraer conclusiones criticas, una exposición de este carácter es solo objeto de comentario, no supone ninguna inculcación de moral o modo de comportamiento ético de referencia. Romper las vestiduras por fotos prefabricadas en un estudio. Crear manifestaciones o llenar espacios de tiempo en pulpitos o tribunas, pueden ser hipócritas acciones si no son acompañadas de idénticos actos contra la vulneración de los derechos humanos, fabricados lejos de estudios de fotografía, sino en los mapas dramáticos de nuestro entorno.
Muchas veces, cuando veo estás u otras imágenes prefabricadas a propósito, con intención de quebrar mi quietud. Si realmente logran provocarme la sensación de indignidad o de irrespetuosidad contra personas o creencias, me doy cuenta lo dormido e indiferente que estoy respecto a las injusticias que se cometen realmente. La doble moral y limpieza de conciencia juega con la escondida dualidad….… es más fácil levantar una pancarta contra una imagen que alzar a un vagabundo en la calle… comprometerme con una familia desahuciada… defender el puesto de trabajo de un compañero… y tantas cosas que tú, querido lector/a y yo, muy bien sabemos.
Vivir de alquiler
El desahucio me empujo a buscar una vivienda en alquiler, y ésta a una compartida. Finalmente acabe con otros siete hombres pagando 250 euros por una habitación con derecho a baño común. Eran árabes, tenían el salón lleno de alfombras y algunos cojines. A ratos desaparecían recluidos en aquella capilla semi-oscura. En la casa no había alcohol, tampoco me permitieron traer para mí, pero si accedieron a que tuviera un pequeño televisor si lo ponía muy bajito. Fueron tres meses de impregnación cultural y gastronómica, olores y pensamientos que saturaron mis capacidades de resistencia. Me marché.
El segundo intento, terminó también, después de otros tres meses, en aquel piso de estudiantes. Eran tres chicas y tres chicos. Una casa con cuatro habitaciones, una cocina mal equipada y mugrienta, un salón con seis portátiles y una televisión que nunca se apagaba. A veces, solo a veces, estando todos, se deshacían la mitad de las camas. No tenían escobas ni productos de limpieza, solo libros, móviles y pendrives, comida envasada, ensaladas y macarrones, sándwich y cervezas, ron, ginebra, Coca-Cola….
Volví a casa de mama y papa… todos los días me recuerdan los datos de paro, los desahucios, el desastre económico,… me preguntan si busco trabajo, si llamo a los conocidos, si hoy… Miró con frustración mi vida, son demasiadas horas libres sin hacer nada, deambulando por las calles evitando encontrarme con mis amigos,… demasiado tiempo libre sin una moneda al alcance, sin un futuro.
Conferencia.
Acudí, como tantas veces, al edificio bicentenario en el que estudié. Aquellas robustas, anchas y enormes paredes de piedra mantenían la sensación de grandeza y fortaleza de antaño. Recorrí los amplios pasillos de mármol blanco y negro, todavía conservaban las enormes y largas ventanas de madera. Desde el atrio central entra una majestuosa luz, generosa, solo las sombras de los cipreses escasamente la apagaban.
Entré en el aula magna del segundo piso, recordé que la capacidad era de setenta pupitres, tiempos hubo en que eran pocos. Subí el altillo de madera desde donde impartiría durante una hora las claves reflexivas sobre “¿es justo ante Dios algún mortal? (Job 4(17)”. Comencé introduciendo notas históricas sobre este libro sapiencial. El paso del bienestar, la comodidad, la felicidad a la perdida paulatina e inmerecida, drástica y cruel del entorno, del poseer e incluso el ser. Un ser humano que pierde lo que administraba como propio, que sufre la evaporación de lo material y lo humano, que es tentado existencialmente poniendo a prueba todo resquicio de recuperación personal mediante sus propias fuerzas. Sus fidelidades e inocencia son apresadas por el dolor y la soledad, la ausencia de toda respuesta… un terrible silencio. ¿Puede mantenerse justo quien llega a tal situación de abandono?, ¿puede ser justo su padecimiento?
El silencio en la sala era espectral, pero lejos de amedrentarme continué entusiasmado con la disertación diciendo que un juez puede aplicar la justicia, pero no ser justo, ser equitativo pero no ser generoso. Puede ser legal, práctico, rápido, estricto, empático… pero quizás no es justo. Incluso la madre, símbolo de entrega altruista absoluta por Amor, puede ser generosa con el hijo pero claudicar lo justo en la sobreabundancia. Puede entregar más de lo imprescindible, originar un daño conscientemente basado en una bondad.
Me alargue de la hora unos diez minutos. Creí que era el momento de dar la posibilidad de que aquellos novicios, religiosas, seglares e interesados pudieran hacer resonar sus preguntas. Recogí los apuntes, cerré la Biblia y guarde el bolígrafo. Alcé la mirada, no hubo ninguna pregunta, era de imaginar, el aula estaba vacía, así había permanecido desde el comienzo.
Salí al exterior, miré una vez más hacia atrás contemplando el Seminario, sus jardines, su grandiosidad. Cogí el autobús de vuelta a casa, activé el móvil. A los dos minutos tenia quince llamadas perdidas.
… … devolví la llamada a aquel número nuevo para mí. … … El decano me pregunta: ¿te ha ocurrido algo?… conteste: A mí no…. Te estábamos esperando en una de las aulas del primer piso pero no apareciste.